Beirut. ANSA
Los funerales de las víctimas de los enfrentamientos del jueves entre oficialistas y opositores en Beirut se realizaron ayer en un clima de tensión. La capital libanesa estuvo en calma durante la noche, bajo un estricto toque de queda.
El canal de televisión del movimiento chiita Hezbolá se dedicó en forma especial a los funerales de Adnan ash-Shames, originario de la periferia sur de Beirut, bastión de esa fuerza, a quien definió como “mártir de la oposición nacional libanesa”. La estación agregó que fue muerto “por disparos de las milicias del Gobierno, en las cercanías de la Universidad Árabe”.
Otras dos víctimas de los enfrentamientos del jueves fueron llamados “mártires” por el canal de Hezbolá, y murieron -dijo- a manos de la milicia al Mustaqbal, partido guiado por Saad Hariri. Este es jefe de la mayoría parlamentaria oficialista e hijo del ex primer ministro Rafik Hariri, asesinado en el 2005.
Por otro lado, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, llamó ayer en París a los países fronterizos del Líbano a respetar la soberanía del también llamado ‘país del cedro’.
Sin mencionar explícitamente a Siria o a Israel, que en el pasado tuvieron militares desplegados en el Líbano o lo atacaron e invadieron, Ban exigió el respeto para la “integridad” del territorio libanés. El funcionario subrayó, además, que “es importante para la comunidad internacional ayudar al pueblo libanés”.
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